Un domingo distendido se vivió en Quito, tras 13 días de paro – EL COMERCIO (Ecuador)
En el parque El Arbolito, cientos de indígenas tomaron un descanso, esperando las directrices y lo que pasaba en la Asamblea Nacional. Foto: Carlos Noriega / EL COMERCIO.
Una combinación de normalidad y tensión se sintió ayer en Quito. Mientras en algunas zonas la población se activaban como si se tratara de un domingo cualquiera -hacer deporte, pasear, abastecerse o tomarse un respiro-, en la Casa de la Cultura y en la Universidad Central se alistaban para continuar hoy con el paro.
Desde tempranas horas, muchos quiteños salieron en sus bicicletas, si bien el ciclopaseo no estaba habilitado, los deportistas ocuparon la avenida Amazonas. Otros salieron a los parques a practicar fútbol, basquet, voleibol o simplemente a dar un paseo con su familia y sus mascotas.
En La Carolina, cientos de personas llenaron los espacios, hicieron baioloterapia y largas filas en los clásicos cebichochos con fritada. En las canchas de Chimbacalle se escuchaba el retumbar de la pelota que pasaba de un lado al otro de la red, mientras que más personas se reunieron para jugar cartas o tomarse una cerveza con los amigos.
Incluso en el parque El Ejido -zona de los mayores enfrentamientos entre policías y manifestantes- había algo de tranquilidad. También se vio a personas jugando ecuavóley. Las tiendas estaban abiertas y los vendedores ambulantes ofrecían sus productos. Pero se percibía cierta tensión.
Había pequeños contingentes policiales frente a los edificios de la Contraloría y Fiscalía. La burbuja de paz y tranquilidad se amplió con la circulación de muchos buses en la ciudad. El servicio de Trole y Ecovía, que no había atendido toda la semana, también reabrió sus puertas.
Sin embargo, el paro no ha terminado; solo tuvo un respiro. En la Universidad Central los indígenas aprovecharon este fin de semana para levantar los escombros y limpiar las áreas que están ocupando. Muchos voluntarios acudieron al lugar para entregar donaciones de ropa, comida, cobijas y accesorios de aseo.
Junto a la entrada del teatro, un grupo de líderes de Tungurahua explicaban a sus compañeros las acciones que iban a tomar. “De aquí no nos iremos sin que se cumplan los 10 puntos solicitados, el paro no ha terminado. Este día aprovechemos para demostrar que no somos como nos llaman… y que somos limpios y ordenados. Descansemos, que el lunes la lucha continúa”, decía uno de los dirigentes que portaba un poncho rojo.
De la misma manera se escuchaba en los parlantes del ágora de la Casa de la Cultura, donde se organizó un evento artístico. El Ballet Indígena Humanizarte inició el festival con una serie de danzas, después siguieron algunos cantautores. En medio del lugar se montó un círculo sagrado con fuego, frutas y otros elementos de la cultura indígena. Alrededor todos bailaban. “La lucha no se da solo marchando, sino también bailando, compañeros”, decía el hombre que estaba a cargo del micrófono.
En el parque El Arbolito, cientos de indígenas también bailaban en círculos al ritmo de tambores, guitarras y otros instrumentos andinos. Otros descansaban en el césped y tomaban fuerzas con alimentos que llegaban en varios camiones y otros vehículos que portaban carteles en los que se leía “ayuda humanitaria”.
En la tarde, los quiteños que estaba cerca de la CCE intentaban regresar a casa, pero ya había menos buses; algunos tuvieron que esperar mucho o caminar varias cuadras hasta encontrar transporte. La burbuja de paz y tranquilidad empezó a desintegrarse, sin que se sepa qué pasará esta lunes 27 de junio de 2022.
El personal fue evacuado por seguridad y las vías de acceso a esas instalaciones se encuentran cerradas » https://bit.ly/3QT0DKj
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