Colombiana que murió con su hija en el desierto de Arizona iba tras … – Vanguardia
A pesar de las advertencias y promesas de las autoridades municipales y de policía, entre el 24 y 25 de diciembre, nueve…
El viaje con el que Claudia Marcela Pineda, una tunjana de 37 años esperaba brindarle una mejor calidad de vida a sus hijos y cumplir el sueño de tener a su familia junta terminó convertido en tragedia.
El 21 de agosto pasado salió de Bogotá con destino a México, en donde se encontraría con un coyote (traficante) que la pasaría ilegalmente a Estados Unidos a través del desierto en Arizona, pues su esposo y padre de su hijo menor, Hugo Pinzón, llegó por esta ruta al país americano años atrás.
Tatiana Barajas Ávila, mejor amiga de Claudia Marcela en Tunja, le relató a la emisora Positiva las últimas conversaciones que tuvo con ella antes del fatal desenlace.
Según dijo, Claudia Marcela viajó a Bogotá el 19 de agosto. “Me dijo que iba a estar en la casa de una amiga de la mamá de Hugo Pinzón, el 21 de Agosto viajó a México a la 1:30 p.m., salió del Aeropuerto a media noche porque Migración la detuvo un tiempo, estuvo en México dos días; el 24 de agosto viajó a Tijuana sobre el medio día y se volvió a comunicar a las 9:00 p.m. aproximadamente y me dijo que ya había llegado a Mexicali”.
Su familia en Tunja, no sabía que Claudia Marcela estaba fuera del país. Les habría dicho que viajaba a San Martín (Meta), a visitar a la abuelita del niño.
“El 25 de agosto me dijo que ya se iba a ir y que quedaba incomunicada pero que cuando saliera volvía a comunicarse conmigo”, agregó Tatiana.
A las 11 de la mañana de ese mismo día recibió una llamada de Hugo Pinzón, quien le contó que Claudia y sus hijos ya habían llegado a los Estados Unidos.
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“Yo me ocupé y no pude seguir con la llamada, en la noche me dijo que estaban desaparecidos y el 26 a las 6:00 p.m. me llamó, me pidió perdón y me dijo que Marcela y María José estaban muertas y que el niño estaba hospitalizado”, contó.
“Nunca le dijeron que iba a cruzar un desierto”
Según dijo Tatiana Barajas Ávila, a Claudia Marcela nunca le dijeron que para llegar a Estados Unidos debía cruzar un desierto.
“Ella nunca expondría a sus hijos de esa manera y me hubiera dicho, es ahí donde se parte esta historia, porque si ella entró legal a México, no entiendo cómo los expusieron así”, señaló.
Antes de morir, Claudia logró comunicarse con el 911 y pedir ayuda. En la breve llamada que hizo se revela el momento de angustia y desesperación que vivió en medio del desierto. El celular que tenía se quedó sin batería.
“¡Por favor, ayúdenme!”, son las palabras de Claudia al agente que le contestó, quien le preguntó: “¿Cuántas personas están ahí con usted?” y ella respondió: “Dos niños. ¡Por favor ayúdenme que me voy a desmayar!“.
Claudia y María José no resistieron el calor del desierto, la deshidratación, y las condiciones de la zona. En Levee Road encontraron sus cuerpos sin vida. Al parecer el ‘coyote’ las abandonó.
Su esposo, Hugo Pinzón dijo que “el señor la pasó y la dejó esperando la migra debajo de un árbol y el calor les ganó, no aguantaron y murieron”.
El pequeño Cristian, de tres años, fue rescatado por el gobierno estadounidense, y permanece hospitalizado en Phoenix. Será dejado bajo custodia de un centro de menores de California hasta que se defina quién se hará cargo, en Estados Unidos o en Colombia.
Además: La periodista que entrevistó a los talibanes huyó de su país.
La boyacense trabajó por más de 15 años en las papelerías frente a los Juzgados en Tunja, siendo reconocida por jueces y abogados de la ciudad.
Buscan repatriación
Jenny Pineda, prima de Claudia Marcela pidió apoyo para lograr la repatriación de los cuerpos, que cuesta $82 millones, dinero que no tiene su familia.
“Queremos pedir ayuda a los diferentes entes gubernamentales para la repatriación de los cuerpos de nuestros familiares y para poder recuperar el niño, puesto que fue el único que quedó vivo en Estados Unidos y no sabemos qué va a pasar con él, somos la única familia que él tiene”, dijo Jenny en un video difundido en redes sociales.
El desierto de Arizona es conocido por el peligro que supone para los migrantes que intentan cruzarlo para llegar a Estados Unidos. En 2019 las autoridades estadounidenses hallaron 153 cuerpos sin vida en la zona.



